Lo que una estudiante de Year 9 me recordó hoy sobre cómo se aprende realmente un idioma…
Hoy mis estudiantes de Year 9 presentaron una prueba que consistía en completar oraciones usando el tiempo verbal correcto.
La prueba estaba estructurada como una carta escrita desde Valencia y pedía a los estudiantes elegir el tiempo adecuado según el contexto: presente, pasado o futuro. A lo largo del texto aparecen marcadores temporales como ayer, esta semana, mañana y últimamente, lo que obliga a los estudiantes a interpretar el significado antes de decidir la conjugación
Es una tarea que parece simple cuando uno la mira como profesor.
Pero para muchos estudiantes no lo es.
Si te interesa ver cómo luce la prueba que utilizamos con Year 9, puedes descargarla dandole click a la imagen.
La tarea consiste en completar un texto narrativo usando los tiempos verbales correctos según el contexto temporal.
Es un ejercicio interesante porque obliga a los estudiantes a leer cuidadosamente y tomar decisiones gramaticales basadas en significado.

Cuando aprobar ya es un desafío
De lo poco que he alcanzado a calificar hasta ahora, algo se hizo evidente rápidamente:
muchos estudiantes tuvieron dificultades para alcanzar el nivel aprobado.
No porque no hayamos trabajado los tiempos verbales.
De hecho, esta evaluación está directamente conectada con la guía de estudio sobre tiempos verbales que hemos trabajado durante las últimas semanas en clase.
En esa guía repasamos:
- presente
- pretérito perfecto
- pretérito indefinido
- futuro próximo
y, sobre todo, cómo identificar el tiempo correcto a partir de los marcadores temporales.
Si te interesa verla, puedes descargarla en la entrada de este blog:

Pero entonces pasó algo que me alegró el día
Entre las primeras pruebas que corregí, una estudiante obtuvo la nota máxima.
Una prueba impecable.
Sin errores.
Al final de la clase me acerqué a ella y le pregunté algo que suelo preguntar cuando veo un resultado así:
«¿Cómo lo lograste?»
Su respuesta fue simple.
Me dijo que había estado muy comprometida estudiando en casa y preparándose con la guía de estudio.
Pero luego añadió algo más interesante.
El aprendizaje también ocurre fuera del aula
Me contó que en su tiempo libre le gusta ver telenovelas en español.
Por ejemplo, Soy Luna.
También escucha música en español.
Y mientras me lo decía pensé en algo que sabemos, pero que a veces olvidamos cuando hablamos de enseñanza de idiomas.
El aprendizaje no ocurre solamente en el aula.
Ocurre cuando los estudiantes:
- escuchan el idioma
- lo ven en contextos reales
- lo asocian con entretenimiento
- lo incorporan a su vida cotidiana
En ese momento, el idioma deja de ser solo una asignatura.
Empieza a ser una experiencia.

Algo que esta experiencia me recordó
Esta situación me recordó tres cosas importantes como profesora de idiomas.
Primero:
La práctica distribuida importa más de lo que pensamos.
No es solo estudiar antes de la prueba.
Es interactuar con el idioma muchas veces.
Segundo:
La motivación cambia completamente el aprendizaje.
Cuando un estudiante quiere entender una serie o una canción, su cerebro trabaja de otra manera.
Tercero:
A veces los mejores resultados vienen de la combinación de dos mundos:
- el trabajo estructurado de la escuela
- el contacto natural con el idioma fuera del aula
Ahora me gustaría escuchar a otros profesores de idiomas.
¿Cómo trabajan ustedes los tiempos verbales cuando los estudiantes ya los han visto antes, pero necesitan consolidarlos?
Por ejemplo:
- ¿Usan textos narrativos como este?
- ¿Prefieren ejercicios más aislados por tiempo verbal?
- ¿Cómo ayudan a los estudiantes a identificar los marcadores temporales?
- ¿Incorporan exposición al idioma fuera del aula (series, música, etc.)?
Déjenmelo en los comentarios.
Creo profundamente que compartir nuestras decisiones didácticas es una de las formas más poderosas de seguir creciendo como docentes.
Porque, al final, todos estamos intentando lo mismo:
Ayudar a nuestros estudiantes a avanzar.
Incluso cuando el elefante parece demasiado grande.
