Este año tengo una tarea especial en mi colegio en Suecia: acompañar a mi colega de inglés en la prueba nacional como segunda evaluadora. Aunque yo también soy profesora de inglés (enseño a séptimo y a un grupo de octavo) esta experiencia me ha hecho reflexionar mucho sobre el contraste entre el sistema sueco y el sistema colombiano en el que crecí y trabajé.
No es la primera vez que participo en estas pruebas; cuando trabajaba en Svedala también las aplicaba con mis estudiantes de sexto. Sin embargo, vivirlas ahora en otro contexto me ha permitido ver con más claridad las diferencias profundas entre ambos modelos educativos.
Un factor crucial, que muchas veces olvidamos mencionar, es el nivel de inglés que tienen muchos estudiantes en Suecia. En mis cursos es común encontrar alumnos que tienen el inglés como lengua materna o como segunda lengua muy dominante, además de un contacto cotidiano con el idioma a través de videojuegos, redes sociales, películas en versión original, viajes o familias multiculturales.
Ese contacto tan natural y tan temprano, hace que vengan con una fluidez y seguridad que no se parece en nada a la realidad que viví en Colombia, ni como estudiante ni como docente. Para nosotros, aprender inglés allá era algo más escolar, más limitado al aula y al libro de texto. Aquí, el inglés es parte del día a día.
Este escenario, aunque maravilloso, también se ha convertido en un reto personal para mí. Como hablante no nativa, me exige estar en constante actualización, pensar muy bien cómo presentar los contenidos y mantener un nivel alto de exigencia para que incluso los estudiantes más avanzados sigan creciendo. A veces siento el desafío de estar a la altura de un alumnado tan competente, pero también me impulsa a seguir aprendiendo, a mejorar mi práctica docente y a confiar en la riqueza que aporta mi propia identidad lingüística y cultural.
En Suecia, la prueba nacional de inglés está dividida en tres partes principales:
- Producción oral (esta parte la hacemos en otoño)
- Comprensión lectora y auditiva (en primavera)
- Producción escrita (en primavera)
La parte de producción oral se realiza en parejas, procurando que los estudiantes tengan niveles de inglés similares para que la interacción sea equilibrada. Se evalúa no solo lo que dicen, sino cómo mantienen la conversación, cómo piden aclaraciones, cómo responden y cómo construyen significado de manera conjunta.
Ejemplos del tipo de preguntas que aparecen en la parte oral
Estas preguntas buscan generar discusión real, no respuestas memorizadas:
- “There is too much noise everywhere: at school, at home, in shops. Agree or disagree? Explain why and give examples. What do your friends think?”
- “Young people spend too much time online. What do you think? How does it affect school, hobbies, and friendships?”
- “It should be mandatory for all students to do sports. Do you agree? What are the advantages or disadvantages?”
- “Living in the city is better than living in the countryside. Discuss the pros and cons.”
- “People should read more books. Do you think this is true? Why or why not?”
Estas consignas fomentan pensamiento crítico, argumentación y comunicación auténtica.
Un diseño sobrio que favorece la claridad
Algo que valoro del sistema sueco es el estilo minimalista de las pruebas. No hay elementos distractores: las instrucciones son claras y el diseño es limpio y neutral. Este enfoque ayuda a que los estudiantes se concentren en lo importante: el uso del idioma. Como docente, siento que este tipo de presentación reduce la ansiedad y facilita que el contenido sea accesible para todos.

Lectura, escucha y escritura: las partes de primavera
Estas tres se aplican durante la primavera de 2026. La comprensión auditiva suele ser la más desafiante, mientras que la producción escrita permite ver con claridad la capacidad que tienen los estudiantes para argumentar y organizar sus ideas.
Para la corrección, los docentes recibimos un día completo dentro del colegio, ya que no está permitido llevar las pruebas a casa. El colegio organiza suplencias para que podamos dedicar la jornada exclusivamente a evaluar con calma y objetividad. Este proceso me parece muy profesional y cuidadoso.
Comparación con mi experiencia en Colombia
En el colegio donde estudié en Colombia no existía una prueba nacional de idiomas como esta. El examen estandarizado que hacíamos era el ICFES (hoy Saber 11), enfocado principalmente en la comprensión lectora y la gramática.
No había parte oral ni tareas de producción escrita extensas. Seguramente en colegios bilingües se trabajan estas habilidades, pero en mi experiencia personal no formaron parte del sistema. Por eso, al ver la estructura de las pruebas nacionales en Suecia, noto una diferencia enorme en el tipo de habilidades que se consideran centrales para el aprendizaje del inglés.
Comparar ambos sistemas me ha permitido reflexionar sobre cómo se entiende la enseñanza en cada país y qué se considera esencial para que los estudiantes se desenvuelvan en un mundo globalizado.
Y, al mismo tiempo, entender cómo mi identidad como docente colombiana, enseñando inglés en Suecia, abre un espacio de diálogo cultural muy enriquecedor para mí y para mis estudiantes.

Para mis colegas
¿Cómo viven ustedes la prueba nacional de inglés en sus escuelas?
¿Creen que realmente refleja las habilidades comunicativas de los estudiantes?
¿Qué partes mantendrían y cuáles actualizarían?
Y, sobre todo, ¿cómo manejan el reto personal de enseñar inglés a estudiantes cuyo nivel ya es muy alto?
Me encantará leer sus perspectivas y seguir aprendiendo entre todos.