¿Has sentido alguna vez que estás buscando algo en un texto, pero no sabes qué es? ¡No te preocupes! Podrías estar persiguiendo al famoso elefante en los textos. Sí, has leído bien. Este elefante metafórico se esconde en cada párrafo, esperando ser descubierto por aquellos con un ojo agudo para los detalles. Hoy te presento un emocionante ejercicio de escritura creativa que he trabajado con mis estudiantes en la clase de ELE: «El Elefante en los textos».

¡Engancha tu atención!

Imagina esto: estás navegando por un océano de palabras, cuando de repente, te encuentras con un elefante… en el texto. ¿Qué hace aquí este majestuoso animal? Bueno, en realidad, el elefante es una metáfora de los errores comunes en la gramática y el vocabulario. Pero no te preocupes, ¡estamos aquí para ayudarte a atraparlos!

Gramática disparatada.

El primer elefante que podemos encontrar en nuestros textos es la gramática descuidada. Estos errores pueden ser tan sutiles como un pequeño ratón en el bosque de las palabras, pero una vez que los detectas, ¡no hay escapatoria! Aquí tienes tres ejemplos:

«Tu» vs. «Tú»: «Tu» es posesivo, mientras que «tú» es un pronombre personal. Por ejemplo, «tú libro» es incorrecto, debería ser «tu libro».

Confusión entre «a ver» y «haber»: «A ver» se utiliza para expresar curiosidad o para pedir que se nos muestre algo, mientras que «haber» se utiliza como verbo auxiliar. Por ejemplo, «A ver si podemos resolver este problema» vs. «Debe haber una solución».

Errores de concordancia entre sujeto y verbo: Por ejemplo, «El grupo de estudiantes fueron al museo». Aquí, «grupo» es el sujeto singular, por lo que debería ser «fue al museo».

Vocabulario vulnerable.

El segundo elefante que puede emboscar tus textos es el vocabulario poco preciso. Este elefante puede parecer inofensivo al principio, pero puede obstaculizar la comprensión de tu mensaje. Aquí tienes tres ejemplos:

Uso excesivo de palabras «comunes»: En lugar de utilizar repetidamente palabras como «bueno», «malo», «muy» o «interesante», intenta ser más específico. Por ejemplo, en lugar de decir «muy feliz», podrías decir «emocionado».

Errores de homónimos: Estos son palabras que suenan igual pero tienen significados diferentes. Por ejemplo, «vaya» (del verbo ir) y «valla» (una cerca).

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